¿Qué son las Constelaciones Familiares y para qué sirven?

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Empezaremos diciendo que las Constelaciones Familiares son una técnica terapéutica que sirve para sacar a la luz todo un entramado de relaciones y vínculos que tenemos con nuestra familia más directa, pero también, con nuestros antepasados, los hayamos conocido o no.  Las Constelaciones Familiares hacen visibles las dinámicas que rigen nuestro sistema familiar y que, normalmente, son inconscientes. Por eso es tan importante e impactante este trabajo, ya que, permite dar luz a todo aquello que permanece oculto.

Normalmente, el trabajo se realiza en grupo, pero en consulta, también podemos constelar de manera individual, con efectos igualmente terapéuticos. A veces, en la práctica, podemos sorprendernos de los resultados que aparecen en una constelación, ya que la imagen grupal que surge, no tiene por qué corresponderse a la idea mental que tenemos de la situación a constelar. Lo que aparece en la constelación siempre es lo inconsciente, lo que permanece oculto y por tanto, ayuda a liberar  las cargas o bloqueos que hacen que nuestra vida no fluya como debiera.

¿En qué se basan las Constelaciones Familiares?

“Cada tragedia familiar descansa sobre una trasgresión de las leyes que rigen el sistema” Bert Hellinger.

Podemos decir que toda familia o sistema tiene unas leyes o reglas que la organizan. Leyes que si se trasgreden, generarán efectos negativos para sus miembros de diferente índole. Nuestra labor como psicólogos, será observar los desequilibrios que se dan en la constelación , para poder hacer los movimientos sanadores necesarios que faciliten que el sistema libere la carga y cada uno pueda colocarse en el lugar que le corresponde.

Éstas reglas conforman los  órdenes del amor:

  1. Pertenencia: todos los miembros de la familia tienen derecho a pertenecer a la misma. Puede parecer muy simple a primera vista. En la realidad, podemos ver cómo en todas las familias, siempre existen miembros que se excluyen del sistema. Las ovejas negras que a nadie le gustan y que preferimos hacer como que no existen. Hechos traumáticos que acontecieron por la actuación de algún miembro familiar. Muertes tempranas que generan tanto dolor que preferimos enterrarlas en lo más profundo y hacer como que ese hecho nunca ocurrió, etc. Tenemos muchos ejemplos de excluidos en una familia: los agresores, violadores, asesinos, alcoholicos, suicidas, abortos, víctimas…
  2. Jerarquía: existe un orden en la familia que viene dado por el tiempo. Los que llegaron antes, están antes en la jerarquía. Así, nuestros padres son más grandes que nosotros, nuestros abuelos más grandes que nuestros padres y así, sucesivamente. Quien ha venido antes tiene más derechos y privilegios que los que vienen después. Un ejemplo de jerarquía sería una pareja que se une y su amor trae como consecuencia la llegada de un hijo. Este hijo ha llegado después de la pareja y por tanto, en primer lugar está la pareja y después ser padres. Es muy común ver que la llegada de un hijo desestabiliza el orden, ya que los padres ponen la prioridad en el hijo, olvidándose así de cuidar lo que estaba antes, la pareja. También en la práctica  terapéutica es muy común ver cómo invertimos el orden de la jerarquía con nuestros propios padres, creyendo que podemos aleccionarles y corregirles diciéndoles cómo deberían hacer las cosas o sintiéndonos, en nuestro fuero interno, mejores que ellos.
  3. Intercambio entre el dar y el recibir: Existe un dar y tomar constante que tiene como base el amor. El dar y tomar entre padres e hijos es desigual. Los padres dan, los hijos toman. Nuestros padres nos han dado el regalo más grande y valioso: la vida. Éste regalo no se puede compensar de ninguna manera, ya que no hay nada que pueda igualarlo. Lo único que podemos hacer como hijos es tomar con agradecimiento todo lo que nuestros padres nos dieron (lo bueno y lo menos bueno) y hacer algo en nuestro provecho con aquello que nos fue dado. De esta manera, al tener una buena vida, honramos a nuestros padres. El intercambio entre iguales es distinto. En una pareja, ambos dan y ambos toman y debe haber un equilibrio en este intercambio. Cuando nos dan algo bueno, quedamos en deuda con esa persona. Al devolver un poquito más de eso que nos han dado, el otro vuelve a quedar en deuda y se sigue el intercambio. Cuando nos dan algo malo, también tenemos que devolver ese daño, eso sí, un poco menos de lo que recibí. Así, el intercambio negativo puede quedar zanjado. Es muy típico encontrar en consulta problemas de pareja que se fundamentan en un mal uso de este punto, por ejemplo, cuando uno de los dos da mucho y recibe poco. Debemos encontrar el punto medio, ya que si yo doy mucho, el otro puede sentirse abrumado y no poder devolver todo lo que recibe, creándose un sentimiento de estar por debajo, y como consecuencia, una necesidad de abandonar la relación. El otro miembro a su vez, no es consciente de esto y siente que con todo lo que dio, encima le abandonan.

 

Iremos en próximos artículos desgranando los misterios de las Constelaciones Familiares. En nuestra práctica clínica, los resultados obtenidos con esta técnica han sido sorprendentes y se han basado siempre en el reconocimiento de que todo afecta a todos y que los cambios que se producen en la persona que constela, se extienden a toda su red familiar.

 

“En ningún momento estamos solos, la acción individual es ilusoria”.

Alejandro Jodorowsky

 

Emerge Psicólogos.

 

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