¿Qué condiciones se deben dar en la pareja para que funcione?

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19 noviembre, 2017
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Parece que, en mayor o  menor medida, a todos nos surge en un momento dado, un deseo de reunificación con un igual. Una necesidad de compartir lo que somos con alguien. Un compañero/a que esté a nuestro lado en los avatares de la vida…todo eso suena muy bien, pero la realidad es que todos tenemos, de manera inconsciente, un deseo que va más allá; la necesidad de que el otro cubra mis necesidades y expectativas, que el otro resuelva y cure las heridas que mi niño/a interior recibió en la infancia.

No elegimos a la pareja por casualidad, lo que tanto nos enamoró del otro, está ligado a nuestros programas inconscientes. Estos programas, se construyen cuando somos muy pequeños, tomando como referencia la relación de pareja de mis padres y los mensajes recibidos por el entorno más próximo. Por ejemplo: “No te fíes de los hombres”, “si te casas perderás tu autonomía”, “mejor no discutir con la pareja y adaptarse a todo” etc. El otro, es un espejo que nos ayuda a vernos a nosotros mismos, a evolucionar y tomar consciencia de nuestras debilidades y miedos. Sin embargo, aquello que tanto nos atrajo en un primer momento de la pareja, con el paso del tiempo, comienza a ser lo que más detestamos.  Es en ése momento, cuando empieza el trabajo de toma de conciencia y observar qué es lo que no he integrado en mí. En vez de ponerlo fuera de mí, responsabilizarme de qué parte me está tocando, qué no acepto de mí mismo/a.

Entonces , ¿Qué condiciones han de darse en la relación para que pueda funcionar? Tengamos en cuenta que es casi imposible que se cumplan todas!

En primer lugar tener muy claro que nuestra pareja no es responsable de nuestra felicidad. Nadie puede hacerte feliz, tampoco infeliz! Pongamos dentro de nosotros mismos la responsabilidad de ser lo más felices posibles con lo que nos toca, con lo que hay, con lo que hemos elegido.  Si ponemos el peso en la pareja de que tiene que ser o actuar de una determinada manera para que yo sea feliz, ya estamos cometiendo el primer error que nos puede llevar de cabeza a la ruptura y el sufrimiento.

En segundo lugar, que la relación sea fácil, que fluya de manera natural, que no me cueste esfuerzos constantes y pérdida de energía el mantenerla. Esto no significa que no haya problemas, sino más bien que de manera cómoda, la pareja se va armonizando. Existen muchas relaciones que se asientan en constantes disputas y pérdidas de respeto. Desde fuera puede uno pensar que la pareja no funciona, sin embargo, la pareja puede durar muchísimos años en este intercambio negativo y funcionar de esta manera. Cada pareja es un mundo y cada uno debe ser responsable de lo que elige mantener.

En tercer lugar, que las naturalezas de los miembros de la pareja sean lo más compatibles posibles, que no sean muy diferentes. Si tenemos gustos muy dispares es posible que una vida en común se haga muy costosa, con muchas renuncias, normalmente de uno de los miembros de la pareja que acaba por echarle en cara al otro su exceso de adaptación a los gustos de la pareja. Esto también ocurre cuando la pareja está formada por nacionalidades diferentes, es más complejo el entendimiento desde una cultura distinta.

En cuarto lugar, pilar básico. La confianza. Ser verdaderos compañeros. Que no necesitemos protegernos, que no tengamos miedo, que tengamos la convicción de que el otro no nos va a dañar. La confianza no es creer ciegamente en que la pareja nunca nos va a fallar, es más bien sentirse seguro de que la otra persona quiere nuestro bien y no tiene intención consciente de hacernos daño. Confianza significa esperar que la pareja cumpla con su compromiso hacia nosotros y procure nuestro bien, pero también debemos ser conscientes de que tal vez, en algún momento, no lo haga y aceptarlo teniendo la certeza de que podremos sobreponernos a ello. La confianza, por definición, no exige garantías. Si la confianza se va debilitando, aparece su opuesto, el miedo. Desde este miedo, no podemos construir nada. Cuando el miedo se instala en una relación, es difícil que se conserve.

Por último, tendríamos que tener un deseo espontáneo de que el otro esté bien. Esto quiere decir, el deseo de que el otro esté bien por encima de nuestros miedos o carencias. Consiste en ver al otro con la inteligencia del corazón y no sólo a través de nuestras proyecciones y anhelos y así, lo amamos como es y no como nos gustaría que fuese. Es un asentimiento a lo que es la otra persona. Hay una frase que resume muy bien este punto: “Te amo a ti y a lo que a ti dirige, con independencia de adónde te lleve tu propio camino y también con independencia de adónde me lleve mi propio camino.”(Joan Garriga)

 

Mariam Mascías- Emerge psicólogos.

 

 

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